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El secreto de los vídeos: cuanto más sencillos, mejor

Un vídeo sencillo es aquel que, tanto en forma como en contenido, no requiere un gran trabajo por parte del espectador para captar el mensaje. Y es el vídeo que necesitas.

Un vídeo sencillo es lo que necesitas para llegar a tus clientes. Pero, ¿qué es un vídeo sencillo? Desde luego no es un vídeo soso, ni en cuanto a tema ni en cuanto a forma, si no todo lo contrario, es el vídeo que mejor se ajusta a la intención comunicativa.

Se trata de un vídeo cuyo resultado final cuente con las siguientes características:

  1. Un único mensaje, o como mucho dos.
  2. Un estilo agradable a la vista y oído. Es decir, un buen montaje.
  3. Una duración adecuada a la audiencia y canal.

Bien, pero, ¿por qué un vídeo sencillo va a funcionar mejor? Una explosión visual o una detallada exposición de tu empresa o tu producto también deberían funcionar, ¿no?

Pues no. Y veamos el por qué. 

Vídeo sencillo: ¿por qué funciona mejor?

1. Capacidad de atención

La atención está muy vinculada a la emoción. En Psicología, es común afirmar que un adulto sano puede mantener su atención en un mismo asunto durante, como máximo 20 minutos (por eso las Ted Talks duran 21 minutos). Sin embargo, puede volver a tratar de focalizarse en lo mismo una y otra vez (por ejemplo, una tarde de trabajo).

Ahora bien, en el mundo del marketing y de la publicidad, hay que ser conscientes de que, por muy bien seleccionado que esté el target del vídeo, normalmente se trata de hacer ver a la audiencia algo que no estaban buscando. Así que que la atención dependerá mucho más del mensaje en este caso. Por eso son importantes los vídeos cortos y claros, que sean fácilmente entendibles.

 

Nos gusta lo sencillo y compramos lo que entendemos.

2. Un discurso atractivo rara vez es largo

El llamado Elevator Pitch es un discurso que busca ser ágil, impactante y directo, y lo que más llama la atención es su duración: nunca más de un minuto. Se trata de causar sorpresa y, aunque suene a cliché, enamorar. La sorpresa en este tipo de vídeos sencillos es clave. El usuario llega a tu vídeo de forma más o menos causal, se queda por la sorpresa y así accede a tu mensaje.

3. El vídeo sencillo es un vídeo fácil de procesar

Tal vez preparar un vídeo publicitario pueda llevar meses: desde el diseño de la campaña hasta una buena preproducción pasando por una grabación y postproducción intensas. Pero, ha de parecer fácil de hacer y, sobre todo, tiene que ser sencillo de ver.

Los usuarios disfrutan viendo contenido que no saben cómo se hace, pero que no les resulta ajeno y confuso (por ejemplo, por una excesiva pompa a la hora de editar). Les gusta porque les impresiona y emociona. Y un vídeo sencillo debería hacer ambas cosas, como el trazo de un pincel, que puede parecer aleatorio pero está justo donde debe en el lienzo.

En definitiva, un vídeo sencillo es más susceptible de ser un vídeo exitoso, que lleve a los que lo vean directos a tus productos. Porque si es fácil de ver y entender, tanto visual como conceptualmente, el mensaje calará mejor. Nos gusta lo sencillo y compramos lo que entendemos.